El aire acondicionado es un elemento que con mucha frecuencia se satura de contaminantes en los siniestros de fuego. El hollín entra en el sistema por las tomas de aire o los retornos, viaja a través de los conductos, y se queda alojado en su interior. Si no se descontamina el sistema, todo se vuelve a llenar de hollín cuando se pone en marcha, además genera problemas de olores, y puede ser foco de desarrollos microbianos.
Este proceso tiene cuatro pasos: Limpieza mecánica, desinfección (si existe evidencia de contaminación microbiana), encapsulación de partículas contaminantes residuales y desodorización.
La higienización de los sistemas de climatización se realiza siempre siguiendo la Normativa UNE 100012:2005
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